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La voz del locutor

Quien no guarde en su memoria la voz aterciopelada o embaucadora de un locutor de radio es que no la ha escuchado. Algunas son tan versátiles que con poca variación del tono acunan, abrazan y envalentonan al mismo tiempo. Resultan tan nuestras que las hacemos de la familia. De forma natural, casi indeseada, modelamos a su dueño, pero maldita sea la hora en la que descubrimos que la imagen que construimos no tiene nada que ver con la realidad. Desearíamos haber sido ciegos con tal de haber seguido siendo felices. Desearíamos que Podemos hubiera seguido siendo un movimiento social, más puro, más ilusionante y más útil que como fuerza política, tan previsible y tan desilusionante como el resto.