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Ya no Podemos

Puede que Podemos haya sido la fuerza política de trayectoria más corta en la historia reciente de España. Aquello que nació como el mecanismo de proyección de la indignación que concentró el 15M ha pasado a ser un proyecto personalísimo eclipsado por la figura de Pablo Iglesias. Poco queda ya de los círculos y de las decisiones comunitarias, y lo que queda es, por desgracia, irrelevante. La mutación de Podemos es la esperada: la acción política requiere concentración de poder, toma de decisiones rápida y cintura, y el modelo asambleario es poco operativo. Pero en este camino se ha perdido la esencia del movimiento, que era realmente inspirador. Ahora sólo tenemos otra formación política más, con sus intereses, sus luchas de poder y su alejamiento del ciudadano, algo que nos sobra. Aunque duela, ya no Podemos.