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Categoría: Parrafadas propias

La muesca de Martin Scorsese, cuando deja caer las comisuras de su boca llena de dientes, transforma su rostro en pantalla de cine, grande y luminosa. Pero en el estrado de los Premios Princesa de Asturias su figura seria y firme, despojada de sus características gafas de pasta, hablaba de la fragilidad del arte, del clima insoportable que rodea al cine de hoy día y de la necesaria lucha quijotesca que se antoja imprescindible. Y al hablar de clima insoportable me fui con su Travis Bickle de ronda por las calles de una Nueva York durísima y oscura, de una belleza horrorosa y cautivadora, ese lugar donde ir cuando no hay mejor opción, santuarios que sólo el cine puede crear y que obligan a defenderlo tan firmemente como lo hizo ese italo-estadounidense de sonrisa desproporcionada.