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Histórico de febrero de 2013

De terminología brillante para el ateo #EEDD

De nuevo abro El espejismo de Dios, de Richard Dawkins, y me recreo con otro extracto realmente interesante.

El término ateo genera recelo. Un ateo es, por definición, sospechoso. Dice Richard Dawkins que le han hecho muchas veces la siguiente pregunta:

Hitler y Stalin eran ateos. ¿Qué tiene que decir sobre eso?

La pregunta es capciosa. Su enunciado presupone que Hitler y Stalin hicieron lo que hicieron porque eran ateos, algo que no tiene ningún sentido. A la pregunta anteriormente enunciada Richard Dawkins responde:

Hitler y Stalin compartían bigote, como Sadam Hussein. ¿Y qué?

Con el objetivo de limpiar el término ateo de connotaciones negativas floreció en Estados Unidos una iniciativa que trataba de aunar a aquellos que tenían una visión naturalista del mundo (ateos, pero también agnósticos y humanistas entre otros): The Brights (existe traducción no oficial al castellano del movimiento). Ciertos ateos vieron en este movimiento un modo de limpiar de prejuicios el término en si (algo en lo que estoy en absoluto desacuerdo), de la misma forma que la palabra gay vino a pulir el término homosexual. Para este movimiento el objetivo de purificación y reconocimiento social es un objetivo capital, tal y como se lee en en el sitio The Brights en español:

La gente que tiene una visión naturalista del mundo no debería ser reprimida culturalmente o marginada cívicamente debido al extendido sobrenaturalismo de la sociedad. Por contra, deberían ser aceptados como semejantes y participar por completo en el escenario político y cultural.

Acerca de los brillantes Richard Dawkins publicó un artículo en The Guardian en 2003 que, jugando con las palabras, tituló The future looks bright.

Como diría aquel “no es el término, estúpido” (sino los prejuicios)