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Histórico de agosto de 2014

Eran iguales, dijo Frasco,…

Eran iguales, dijo Frasco, y los mataron igual, como mataban entonces a la gente, sin preguntar ni explicar nada, llegaban un día a la casa de alguien y se lo llevaban en un coche y luego aparecía en una cuneta o al lado de la tapia del cementerio con un tiro en la nuca y las manos atadas con una cuerda o un trozo de alambre. De muchos decían que los mataban porque se habían señalado cuando la guerra, pero al padre de don Jacinto de lo único que lo podía acusar era de no haber pisado una iglesia en toda su vida, y lo fusilaron igual, como si hubiera hecho algo, y don Jacinto pensaba que había sido por su culpa, “para vengarse de mí, Frasco, nada más que para eso”, me decía, y yo creo que si al principio de venir aquí tenía aquel desasosiego que no lo dejaba descansar ni dormirse por las noches no era por ese libro que estaba escribiendo, sino del remordimiento de conciencia que le daba al pensar en la muerte tan mala que había tenido su padre.

Antonio Muñoz Molina – Beatus ille