Skip to content

Histórico de octubre de 2018

La muesca de Martin Scorsese, cuando deja caer las comisuras de su boca llena de dientes, transforma su rostro en pantalla de cine, grande y luminosa. Pero en el estrado de los Premios Princesa de Asturias su figura seria y firme, despojada de sus características gafas de pasta, hablaba de la fragilidad del arte, del clima insoportable que rodea al cine de hoy día y de la necesaria lucha quijotesca que se antoja imprescindible. Y al hablar de clima insoportable me fui con su Travis Bickle de ronda por las calles de una Nueva York durísima y oscura, de una belleza horrorosa y cautivadora, ese lugar donde ir cuando no hay mejor opción, santuarios que sólo el cine puede crear y que obligan a defenderlo tan firmemente como lo hizo ese italo-estadounidense de sonrisa desproporcionada.